LUGAR DE LA PALABRA

Un lugar para la palabra se resuelve con una serie de plataformas de madera propicias para la reunión, cuyas dimensiones permiten una gran variedad de usos. Estas plataformas, que por su disposición cóncava, definen un interior, interrumpen levemente la vista desde el riacho Lechiguanas. Se disponen en una secuencia ascendente que culmina en un mangrullo, en un alejamiento del suelo. Al emerger por entre la fronda, se construye un nuevo horizonte: hacia un lado la silueta de la ciudad de Rosario que había permanecido oculta estando tan cerca, mientras que en dirección opuesta, el delta, una pampa líquida, se presenta en toda su extensión. La obra, una construcción simple destaca la pequeña dimensión de lo cotidiano y aquella del continente en toda su extensión. La obra tiene la intención de persistir como una marca más o menos permanente de presencias fugaces.

Se desarrollaron fustes de hormigón armado con la altura de la cota de máxima crecida registrada para proteger las columnas de madera del agua que suele persistir durante varios meses. Se diseñaron los encofrados reflexionando sobre las impresiones de los moldes en el hormigón.

 

Arquitectos: Daniel Viu (coordinador), Alejandra Buzaglo, Marcelo Barrale, Ana Valderrama, Gustavo Cataldi, Yesica Aguilera. Ingeniero: Mario Domínguez Teixeira

Proyecto por encargo de: Centro Cultural Casa del Aborigen-Museo Mario

Colaboradores: Maestro en Cestería y Tejido con Totoras

Comunidad: Vecinos de la Isla Charigue, Entre Ríos.

Construcción: docentes y estudiantes de arquitectura de la Cátedra Barrale Proyecto Arquitectónico III

Financiamiento: Colegio de Arquitectos D2 Rosario + Cto. Cultural Isla Charigüé

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