Equipamiento en el espacio público. Río Cañas Viejo, Guanacaste, Costa Rica.

Repensar nuestra propia práctica frente a contextos  y espacios de producción hegemónicos, ¿cómo sostener un lugar de resistencia y de creación de otro modo de producir y transformar? Colectivo Araña Galponera, 2008

Desde un punto de vista intelectual, podemos haber rechazado la dualidad cartesiana de cuerpo y mente desde el punto de vista filosófico, pero la separación sigue vigente en las prácticas culturales, educativas y sociales. Juhani Pallasmaa, 2009

Durante diez días, más de 200 estudiantes y profesionales de Latinoamérica de la Arquitectura y otras ciencias (Antropología, Diseño, entre otras) compartieron experiencias, proyectos y construcciones colectivas materializando tres equipamientos públicos en barrios periféricos de la ciudad de Santa Cruz en Costa Rica. Presentamos aquí  el trabajo realizado en  Río Cañas Viejo[1].

Río Cañas Viejo (RCV) es un pequeño pueblo ubicado a 12 km del centro de Santa Cruz, caracterizado por las altas temperaturas y la fuerte radiación solar. El único equipamiento público es una escuela unidocente frente a un gran predio, prácticamente vacío rodeado de calles, donde se concentra la actividad de la comunidad. Paralelo a una de las calles -que es el ingreso desde la ruta-, hay una franja de construcciones compuestas por un dispositivo arquitectónico inacabado, un piso de hormigón para usos deportivos, el salón comunal en desuso, y  un área para juegos de niñas y niños (que presentaba un claro estado de abandono y deterioro). En el espacio vacío adyacente hay una cancha de fútbol.

A partir de los encuentros previos realizados por quienes organizan el TSL, de las diversas asambleas realizadas con la comunidad durante los talleres y de las reflexiones entre talleristas y estudiantes, se identificaron colectivamente algunas oportunidades de colaborar desde nuestros saberes particulares al mejoramiento del hábitat público y al empoderamiento de quienes habitan RCV para la defensa de sus derechos.

Algunas preocupaciones compartidas:

1-El dispositivo arquitectónico inacabado consistía en una estructura elevada, una plataforma que posibilita ser escenario para actos diversos presentando potencialidades de uso para la comunidad. Pero su estado, caracterizado por la inaccesibilidad y por estar incompleta su superficie de uso era visibilizado por la comunidad como peligroso y, por lo tanto, inutilizable.

2-Otro tema clave era la necesidad de sentarse a la sombra para propiciar espacios de encuentro, de estar en el espacio público y que, a la vez, facilitasen tanto la observación de las actividades deportivas que se desarrollan tanto en el playón como en el campo de fútbol, atendiendo al cuidado de niñas y niños.

3-El salón comunal divide dos sectores diferenciados: hacia el acceso al pueblo, el playón de cemento y hacia el otro, un área de juego para niñas y niños que se extendía hasta el final del predio en estado de abandono y que propiciaba la acumulación de desechos, conformando un patio trasero.

4-Finalmente, un proyecto del Municipio anticipaba la pavimentación de las cuatro calles perimetrales a este predio. Si bien la comunidad interpretaba esta acción como una señal de progreso, resignaban el derecho a resistir ese proyecto que talaba  cuatro árboles de gran porte y que, no solo forman parte del patrimonio forestal costarricense, sino que aportan confort climático al cobijo de sus grandes sombras.

Las propuestas  a estas cuatro cuestiones fueron posibles a partir de la decisión de fusionar los talleres de estudiantes “Congo” y “Lapa”, para un trabajo cooperativo y coordinado que desarrolló la activación de la estructura existente mediante el completamiento de la losa original, rectificando el frente del escenario cuyo diseño con formas triangulares dificultaba optimizar la superficie de uso. Se arriostraron los elementos estructurales verticales con guadua pintada color rojo y se construyó una escalera de acceso.

Se proyectó y construyó colectivamente un lugar de sombra para sentarse entre ambos espacios deportivos. Para no sobre-diseñar y conformar un conjunto arquitectónico integrado, el proyecto se realizó con las piezas de madera sobrantes, disponibles, del dispositivo inacabado cuyo diseño estructural dictó las decisiones para realizar el nuevo equipamiento. Evitando los cortes innecesarios se optimizaron las tablas de madera, definiendo asientos y pergolado. El anclaje de la estructura de madera se realizó con acero de construcción doblado en forma de omega fijado a neumáticos en desuso disponibles en el predio, que fueron rellenados con hormigón para impedir el vuelco del sistema.

Las y los niños dibujaron cómo imaginaban un área de juegos ideal para luego poder interpretar de manera conjunta los dibujos. Las representaciones gráficas emergentes informaron a los diseños, de manera que fueron ellos quienes asesoraron aportando valiosas sugerencias. Estas actividades  se alternaron con juegos que ayudaron a estrechar lazos afectivos e instauraron un ambiente cálido y colaborativo que incorporó a madres y padres. El resultado fue la ejecución de múltiples espacios con elementos sencillos que diversificaron  los usos, creando un recorrido lúdico que conecta la galería del salón comunal con el área de juegos, un árbol (higuerón) y una pequeña pista de bicicletas.

Se realizó un documento que fue entregado a la comunidad, que contiene la planimetría precisa del trazado de las cuatro calles perimetrales sin talar los árboles. El material aportado incorpora la legislación vigente para Costa Rica en relación a la preservación de especies vegetales. Se trata de un instrumento y herramienta para la defensa, no solo del patrimonio vegetal, sino también del derecho a un ambiente confortable. Como acción complementaria, se señalizaron los cuatro árboles que estaban en peligro con carteles realizados sobre maderas nativas donadas por la comunidad en las que se indica el nombre de cada especie, a la manera de un incipiente jardín botánico.

Participaron:

Arquitectura del Sur Colectivo: Alejandra Buzaglo, Daniel Viú (docentes FAPyD-UNR); Taller 25: Yair Estay, Fabiola González Bascuñán (Cl); Constellations: Estelle Poisson, Soraya Haffaf (Fr); Entre Nos Atelier: Alejandro Vallejo (CR); Leone Arquitectura: Walter Leone (CR); Tutores junior: Santiago Bravo (E), Sebastián Luco de la Jara (Cl), Esteban Darce Ramírez (CR); Luis Durán (CR)+ Marlon Morúa (CR)
Estudiantes del  Taller Lapa y del Taller Congo. Vecinos y facilitadores de la comunidad: Asociación de Desarrollo Integral de Río Cañas Viejo: Johanna Chaves (Presidenta), Olger Espinoza y  Danilo.

[1] Se puede consultar la experiencia completa en el artículo escrito por Nicolas Valencia en Plataforma Arquitectura:  https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/916556/conoce-los-3-proyectos-construidos-por-200-estudiantes-y-arquitectos-en-el-xvi-tsl-costa-rica

01 c  asamblea Río Cañas Viejo Ph.D Salamanca.jpg 01 d  Taller proyectual Ph. guillermo Siblesz.JPG20190416_154559.jpg

Imágen aérea Plaza de Río Cañas Viejo con equipamientos públicos PH. Ingrid